Mujer de los años veinte fumando en boquilla.
Paloma Barreiro
(Un hombre y un muchacho sentados en una cama. El hombre mueve con los dedos algo que tiene en su mano)
Hombre: Lío un cigarrillo, ¿fumas?
Muchacho: Nunca fumé.
Hombre: Un cigarrillo es distinto a otros. La diferencia sin embargo, no está en la yerba.
Muchacho: ¿En qué sino?
Hombre: En la forma de liarlo.
Muchacho: Entonces talvez fume.
Hombre: Sueltas la yerba con los dedos, hasta que hayas combinado tu esencia con la picadura.
(El hombre se huele los dedos)
Muchacho: El aroma dejará su rastro.
Hombre: Esa no debe ser tu preocupación.
Muchacho: Soy nuevo en el arte de preocuparme.
Hombre: Yo te voy a guiar. Debes apretar el papel apropiadamente, para que no se escape la yerba.
Muchacho: Tiembla mi corazón.
Hombre: Ahora tú debes fumarlo.
Muchacho: Saltan renacuajos desde el estómago.
Hombre: Se embriagarán con el tabaco.
Muchacho: Se me llena la boca de humo.
Hombre: Deja que te recorra los bronquios por primera vez.
Muchacho: Duele la garganta y el pecho.
Hombre: Déjalo recorrerte, entrar en tus pulmones.
Muchacho: Un veneno recorre mi sangre. Me mareo.
Hombre: Ahora suelta el humo imperceptiblemente.
Muchacho: Siento la muerte abrazándome.
(El muchacho está a punto de desmayarse, el hombre lo sujeta. El muchacho suelta lentamente el humo)
Hombre: Así. Tu cara adquiere un gesto discreto, elegante.
Muchacho: Lo siento en mi rostro.
Hombre: Se podría decir que casi femenino.
Muchacho: ...Me siento francamente ligera.
Hombre: Reconozco otra cara que fumaba con esa ligereza.
Muchacho: ¿Te parece que sujete el cigarrillo por el punto medio de los dedos?
Hombre: Póntelo en los labios y aspira.
Muchacho: Mejor suspiro.
Hombre: Entrecierra los ojos dejando que entre sólo un halo de luz.
Muchacho: Todo se ve borroso.
Hombre: Fuma, fuma otra vez.
Muchacho: Sí.
Hombre: Así sentada con las piernas juntas. La falda apretada alrededor de los muslos, las rodillas redondas, lisas.
Muchacho: Siento un rubor como una niña chica.
Hombre: Espera, fumaré contigo.
Muchacho: Mi padre fumaba.
Hombre: Sí. Fumaba sin recato, risueño, con desparpajo.
Muchacho: Lo puedo ver.
Hombre: No quiero verlo. Se fumaba mis cigarrillos.
Muchacho: Ya se ha ido.
Hombre: ¡No, está ahí! La mira indiscreto cuando ella fuma y entrecierra sus ojos.
(El muchacho se levanta de la mesa, se mueve como una mujer discreta)
Hombre: La seguía, la miraba.
Muchacho: Eran tus cigarrillos los que fumaba.
Hombre: Sólo lo vio a él fumarlos. Cuando lo supe ya era tarde para aprender a fumar. Se fue tras él. Ya no la vi fumar más.
Muchacho: La podrás ver si fumo de los cigarrillos que lías.
(El hombre se aleja, mira al muchacho que se levanta de la cama y se pone frente al espejo con un cigarrillo en la mano)
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